Desde hace poco más de un año la música streaming tiene nombre propio: Spotify. Con Hulu o Voddler para vídeo siguiendo los pasos del éxito fuera de nuestras fonteras, la fórmula parece funcionar. Música prácticamente al instante, un catálogo para quitar el hipo (aunque sí, faltan The Beatles), una versión para smartphones, conectividad con las redes sociales, y algunas opciones más en su versión de pago son sus principales puntos fuertes. Una estabilidad que en ocasiones te hace olvidar que todo es online. Opciones cloud computing tipo Grooveshark, GoEar o Last.FM serán las preferidas de algunos de vosotros, pero a mí Spotify me ha cambiado la forma de escuchar. Solo un fallo: para disfrutarlo de verdad, al menos contad con una invitación.
Editores 9,5
Comunidad 7,2