Cinco razones para cambiar de proveedor de acceso a Internet

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Hora de cambiar

Queda más que patente que, en los tiempos que corren, con la amplia variedad de empresas que nos ofrecen acceso a Internet desde nuestros hogares, la posibilidad de ir cambiando de uno en otro es más que factible y aconsejable. Hay que ser honestos, los proveedores de acceso a Internet nos necesitan tanto como ellos a nosotros, es por eso que hay una encarnizada lucha comercial por captar cuantos más clientes sean posibles por parte de todas estas empresas, una lucha que nos pone en el ojo del huracán.

Pero en medio de este bombardeo de ofertas, apetitosas ventajas e irreales precios hay que intentar mantener la cabeza fría y ponernos en el peor de los casos. ¿Será todo tan bonito como lo pintan en los anuncios? Seguro que no, y hay que tomar la decisión de cambiar de proveedor a Internet basándonos en hechos y no en suposiciones, corazonadas o “calentones” tras un mal día. ¿Y qué tenemos que mesurar a la hora de cambiar? Pues aquí intentaré marcar cinco razones clave para pedir el cambio de proveedor, las cuales, conforme veamos que nuestro ISP actual vaya cumpliendo, es hora de coger el teléfono o el ratón y buscar alternativas porque no deberíamos tolerarlo.

Servicio técnico incompetente

Aunque lo deseable es no tener que acudir nunca al servicio técnico de nuestro proveedor, tarde o temprano tendremos algún problema que requiera una solución lo más rápidamente posible. Aquí entran en juego dos factores, el primero es la facilidad a la hora de comunicarnos con nuestro servicio técnico para poder transmitirles el problema. Si al otro lado de la línea telefónica nos encontramos con personal que, de primeras, no entienden lo que les estamos diciendo y su única respuesta es “¿ha probado a desconectar su router y volver a conectarlo?” para después tomar nota de nuestra incidencia y olvidarse de nosotros, mal vamos.

Pero todo se puede olvidar si entra en juego el segundo factor, la velocidad en la resolución de la incidencia. Sabemos que muchos ISP se reservan un margen de 24 e incluso 48 horas para resolver sus averías, pero, seamos realistas no pueden tenernos desconectados tanto tiempo. Si el mismo día que presentamos nuestra reclamación no nos está llamando un técnico cualificado o la incidencia no se ha resuelto de forma remota (siempre que no sea un fallo generalizado grave) es hora de sumar un punto en nuestra iniciativa por el cambio.

Cortes de conexión constantes

Hilando con el problema anterior, he aquí una de las principales causas por las que llamamos al servicio técnico, los cortes y microcortes en la conexión. Estos cortes pueden ser tan molestos (o mucho más) que un corte prolongado del servicio, ya que en este último caso al menos sabes cuándo vas a poder disfrutar de tu conexión con total normalidad. En el caso de cortes de más o menos duración o los microcortes que obligan al router a volver a sincronizar con nuestro proveedor, el infierno puede ser eterno y la desesperación que provocan infinita.

A todo esto hay que añadir la impotencia que se siente al ver que el servicio técnico no hace nada por solucionarlos, ya sea por desconocimiento de la causa del problema o por pura dejadez. Si este segundo caso es el que os atormenta, cambiad de proveedor a la voz de ¡YA!. El problema de los cortes es un espina clavada en los (en apariencia) impecables curriculums de los ISP, y por desgracia pocos casos son en los que han conseguido resolverlos completa y definitivamente.

Velocidad real muy lejos de la contratada

Parafraseando un dicho muy popular: “No son 20 megas, a ver si te enteras”. En realidad no son 20, ni 12, ni 6 incluso ni 3. Si has contratado una línea ADSL (en este aspecto el cable cumple con lo prometido de momento) y consigues sincronizar a la velocidad que has contratado, considérate afortunado. pero si no ha sido así, no hay que tirarse de los pelos, haya tranquilidad.

Casi nadie navega a la velocidad que tiene contratada, ya sea por mala calidad del cableado que no aísla correctamente la señal o por la distancia con el nodo central. Pero de ahí a que la velocidad real que obtenemos sea del orden de un 50% o menos de la contratada hay una gran diferencia que debería, por lo menos, hacernos levantar la voz y pedir soluciones rápidas. Si aun así el silencio es lo único que recibimos en respuesta, pues a descolgar el teléfono y buscar verdades en otras aguas.

Exit

Precios abusivos que no bajan

En lo que respecta a las conexiones a Internet domésticas hay una cosa clara, las velocidades tienden a aumentar, mientras que los precios de las mismas… no suelen bajar. En España sufrimos lo que se puede considerar un estancamiento de los precios de las conexiones. Si no tenemos en cuenta las tarifas en promoción (las cuales son oficiales en otros países o más baratas incluso) en nuestro país pagamos una media de 45 euros aproximadamente por línea. Pero hay casos en lo que esto no es así.

A veces los proveedores se “olvidan” de algunos clientes (normalmente los más fieles) y no ofrecen un precio más realista por sus conexiones. Cierto es que lo que se hace en estos casos es aumentar la capacidad de descarga de dichas líneas pero a veces esto aun así no compensa. Es el momento de comparar el precio que pagamos con otras ofertas similares e incluso de menor capacidad para asegurarnos que el desembolso mensual que realizamos por nuestra línea no viene acompañado por una distante carcajada desde la sede de nuestro ISP.

Ofertas tentadoras de otros proveedores

La he querido dejar para el final pero realmente esta es la razón que más mueve a la gente a la hora de cambiar de proveedor de Internet. Es lógico, las ofertas es lo único que veremos destacado en anuncios de televisión, radio, prensa impresa, banners de publicidad, etc. Y aquí hay que andarse con ojo para no olvidarnos de los cuatro puntos anteriores. El bolsillo es sagrado y es la entrada más fácil para ganarse nuestra atención, pero si eso no va unido a un servicio de calidad lo que haremos será un viaje de ida y vuelta en tiempo record, eso si no tenemos período de permanencia mínimo.

Así que como se desconfía de la manzana de Eva, hay que fijarse en la letra pequeña lo máximo posible y no caer en el acto reflejo de mandar a freír espárragos rápidamente a nuestro proveedor actual para irnos con nuestra “nueva querida”. Primero hay que enfriar las ideas, sopesar los cuatro puntos mencionados anteriormente y decidir en base a ellos si merece el esfuerzo el cambio. Si después de ello seguimos indecisos, a modo de desempate una buena oferta puede darnos el espaldarazo necesario para empezar una nueva etapa con un nuevo proveedor de Internet.

Fotos | David Daniels | Landhes Bregas

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