
Internet ha revolucionado en menos de una década la forma en la que consumimos contenidos audiovisuales. Su capacidad para transmitir música y películas ha cambiado nuestra forma de entender el ocio y está modificando los modelos de negocio de la industria de la distribución.
A pesar de que pueda parecernos que ya hemos sido capaces de digitalizar y transmitir todos los contenidos posibles por la Red, aún nos quedan más pasos que dar, como por ejemplo el de la digitalización, almacenamiento y descarga de objetos del mundo real que puedan ser reproducidos en nuestros hogares y empresas.





