Content Delivery Network (CDN): Qué es, para qué sirve y por qué no rompe con la Neutralidad de la Red

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Telefónica ha anunciado hoy que ya tiene preparada su propia Content Delivery Network o CDN para clientes mayoristas, gracias a la cual espera evitar la congestión de algunos enlaces y garantizar la calidad del servicio de los usuarios, al tiempo que mejora sus ingresos.

Seguramente, a muchos de vosotros no os suenen de nada estas siglas, ya que se trata de un término que habitualmente no manejamos los usuarios finales, sino las operadoras y grandes empresas. Por ello, a continuación trataremos de explicar de forma sintetizada qué son estas CDN, para qué sirven y por qué en principio no deberían romper con la Neutralidad de la Red.

Qué es una CDN y para qué sirve

Una CDN o Red de Distribución de Contenido es básicamente un conjunto de servidores ubicados en diferentes puntos de una red que contienen copias locales de ciertos contenidos (vídeos, imágenes, música, documentos, etc.) que están almacenados en otros servidores generalmente alejados geográficamente, de forma que sea posible servir dichos contenidos de manera más eficiente.

Esta mejora en la eficiencia se logra con un mejor balanceo de la carga a la que están sometidos tanto los servidores que alojan los contenidos como los enlaces que interconectan las distintas secciones de la red, eliminando posibles cuellos de botella y sirviendo los datos en función de la cercanía geográfica del usuario final.

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Es decir, en estos CDNs se replican los contenidos en diferentes redes y países, dirigiendo las solicitudes de los usuarios hasta las copias más cercanas a su red. De este modo se evita que algunos servidores se colapsen por exceso de peticiones, gracias a la distribución geográfica de los datos, y se minimizan los retardos, ya que el camino hasta el contenido es el mínimo posible.

Por ejemplo, supongamos que desde Madrid queremos ver un vídeo de YouTube que originalmente esté alojado en EEUU. Podríamos acceder directamente a él junto con otros millones de usuarios de todo el mundo a través de los cada vez más saturados enlaces intercontinentales, o bien podríamos acceder a una copia local en un servidor de la red CDN que Telefónica tuviera instalado en Madrid, lo que mejoraría la velocidad de acceso y reduciría la latencia.

Un ejemplo de CDN: Telefónica y los proveedores de contenidos

A día de hoy, Telefónica ya tiene instalados más de 40 puntos de CDN en 10 países y antes de que acabe el año espera tener 70 nodos en 11 países y 22 ciudades con una capacidad total de 600 Gbps, que espera se incremente hasta los 2 Tbps durante el año que viene.

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Actualmente, la compañía ya cuenta con algunos clientes en España como por ejemplo la Agencia Tributaria, Red.es, Tuenti o el Cabildo Insular de la Palma. Su servicio de CDN está en fase de pruebas en Madrid y Argentina, con perspectivas de extenderlo este mismo año a Chile, Perú, Brasil, Alemania y Venezuela, para pasar posteriormente a expandirse a otros mercados en los que trabaja la operadora.

Sin embargo lo interesante del anuncio de hoy es que Telefónica estaría negociando con algunos de los grandes proveedores de contenidos como Google. Se trata, por lo tanto, de un servicio mayorista que la operadora probablemente espera sea contratado por algunas de las grandes empresas que quieren empezar a comercializar sus servicios en España y América del Sur a lo largo de los próximos meses, como por ejemplo podría ser el caso de Netflix y OnLive.

CDNs y su posible influencia en la Neutralidad de la Red

Este tipo de redes no son un invento nuevo de Telefónica, sino que llevan utilizándose desde hace bastante tiempo, como por ejemplo es el caso de Akamai. Lo habitual hasta hace poco ha sido que este sistema de replicación local de contenidos se limitara fundamentalmente a datos estáticos de un sitio web como imágenes o documentos, aunque en los tiempos que corren lo normal es que se vayan centrando en otros servicios, como el streaming de vídeo.

La pregunta que nos surge inmediatamente con respecto a estas Redes de Distribución de Contenidos es si se atenta de algún modo contra la Neutralidad de la Red.

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En principio, los CDNs no tendrían por qué ir en contra de la neutralidad de la Red, ya que de lo que se trata es de acercar los contenidos al usuario para mejorar la velocidad de acceso. Se trata de un modelo de negocio en el que teóricamente todas las partes implicadas salen ganando.

La operadora recauda nuevos y jugosos ingresos procedentes de las empresas interesadas en este servicio, evita tener que pagar a otras operadoras por una parte del tráfico que sale fuera de sus dominios y teóricamente gana en satisfacción de sus clientes. Las empresas de contenidos mejoran su servicio y los clientes finales su experiencia de uso.

El posible problema de la violación de la Neutralidad que muchos se temen podría proceder de hipotéticas limitaciones que la operadora podría imponer a las grandes empresas que fomentan el uso de la Red, como YouTube o Netflix, coaccionándolas indirectamente a contratar sus servicios de almacenamiento local si quieren ser capaces de dar un buen servicio a sus clientes.

¿Cómo podrían ejercer esta coacción sin infringir la Neutralidad de la Red? Pues muy sencillo, limitando la capacidad de sus conexiones con otras redes (ya sea técnicamente o por reducción en la inversión futura), con lo que la saturación de éstas sería prácticamente constante, siendo los CDNs de la operadora los únicos “salvadores” de los usuarios.

Esto, en principio, es poco probable que suceda, ya que la imagen de Telefónica se degradaría considerablemente y el aluvión de bajas de la operadora en favor de otros proveedores alternativos podría resultar catastrófico para la empresa, aunque cosas más raras hemos visto en el sector de las telecos.

En Xataka On | Telefónica plantea un mercado de doble cara con gestión diferenciada del tráfico
Foto | Bandaancha, © PhotoXpress.com, reproducida con autorización

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